Actas de conformidad; donde dije digo, digo Diego | Juan Ferrer

Actas de conformidad; donde dije digo, digo Diego

El artículo 156 de la LGT regula las actas de conformidad como un tipo acta en la que el actuario propone una regularización en unos términos concretos, el contribuyente la acepta y esa aceptación genera una vinculación de éste con los hechos y circunstancias que se recogen en la misma.

Así, una vez suscrita, por el transcurso de un mes, deviene firme y lo que era propuesta se convierte en liquidación. Hasta aquí todo correcto. Pero el mencionado precepto abre una posibilidad para que el inspector jefe altere ese acuerdo o esa conformidad mutua (inspección – contribuyente), si bien esta rectificación únicamente procede en una serie de supuestos tasados por el legislador que son los siguientes:

  1. Rectificación errores materiales.
  2. Orden al actuario de completar el expediente mediante la realización de las actuaciones que procedan.
  3. Confirmación la liquidación propuesta en el acta.
  4. Que en la propuesta de liquidación ha existido error en la apreciación de los hechos o indebida aplicación de las normas.

Los tres primeros son claros, pero el cuarto es el que, en mi opinión, genera ciertas dudas. En efecto, la letra d) del apartado 2 del citado artículo 156 de la LGT, recoge un supuesto de rectificación de la propuesta de liquidación excesivamente amplio, esto es, de su redacción puede inferirse que, en cualquier caso puede el inspector jefe estimar que se han apreciado incorrectamente los hechos o que se han aplicado incorrectamente las normas tributarias y ello choca con la concreción de los tres apartados anteriores.

Entiendo que el citado apartado d) únicamente puede entenderse en aquellos casos en los que el error de apreciación o en la aplicación de la norma es absolutamente insalvable, o dicho de otra forma, si la aplicación de la norma o la apreciación de los hechos se basan en una interpretación razonable efectuada por el inspector actuario y con la que el contribuyente está conforme, en mi humilde opinión, no cabe la rectificación.

Lo contrario nos llevaría a situaciones, en las que el contribuyente presta su conformidad, quedando vinculado por los hechos y circunstancias recogidos en el acta (ya que, en los términos de la propuesta así lo ha aceptado y en cierto modo convenido) y con posterioridad, esa propuesta se modifica, perjudicando o agravando su situación sin que éste pueda reaccionar.

No tiene sentido que la LGT establezca una serie de supuestos concretos en los que cabe la rectificación, y por otro lado, se incluya un último supuesto que habilite tal rectificación en cualquier caso.

Además y lo más grave, en mi opinión, es que se rompe la simetría que emana de la regulación de las actas de conformidad ya que el contribuyente se vincula pero la Administración no ya que, en cualquier caso ésta siempre podrá rectificar,…

De lo que no tengo ninguna duda es que la aplicación de ese apartado d) exige a la Administración, un especial esfuerzo en la motivación, en la que se aclare punto por punto las razones por las que se entiende que los criterios y fundamentos en los que se basa la propuesta de liquidación inicial deben modificarse, pues no debe olvidarse que al rectificar, la Administración actúa contra sus propios actos ya que se rectifica una propuesta acordada por ésta, que además, puede perjudicar al contribuyente.

3 Comentarios | Leído 2361 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

3 Respuestas a “Actas de conformidad; donde dije digo, digo Diego”

  1. Javier Corbí dice:

    Y además dar un premio para el Inspector-cebo,no? Interesante y ameno, Juan, enhorabuena.

  2. Julia dice:

    La verdad es que hay momentos en los que no sabemos si lo que tenemos es real o no, a nosotros nos pasó algo parecido hace unos cuantos meses y nos costó bastante arreglarlo

  3. Volvemos a la inseguridad jurídica que por desgracia afecta a particulares empresas y comunidades de vecinos cuando tratan con la administración. Se juega a la ambigüedad para que la administración siempre tenga las de ganar.

Enviar Comentario

*