¿Y si el Impuesto sobre el Patrimonio fuese inconstitucional? | Juan Ferrer

¿Y si el Impuesto sobre el Patrimonio fuese inconstitucional?

Como asesor fiscal no negaré que la resurrección del Impuesto sobre el Patrimonio es una buena noticia para el sector, al fin y al cabo, se trata de una figura tributaria más que liquidar, planificar y, en su caso, sobre la que pleitear, pero aun así, me queda la sensación de que se podría haber hecho mejor.

En efecto, todos somos conscientes de que esta crisis no es pasajera, que se queda y, poco a poco nos vamos mentalizando de que está afectando a nuestras vidas más de lo que nos gustaría, en nuestra conciencia va calando que, de un modo u otro, se irán reduciendo las prestaciones sociales y que al final pagaremos más impuestos y es que se trata básicamente de una cuestión de números.

Por ello precisamente, ante una situación como en la que nos encontramos, lo que debería hacerse es efectuar un profundo análisis crítico de los gastos e inversiones de nuestros presupuestos así como de las distintas figuras o conceptos de ingreso y, por lo que se refiere a los tributarios, analizar las distintas figuras existentes, desterrar aquéllas obsoletas, valorar las que necesitan reformas y pensar en aquellas otras que podrían introducirse. Este análisis debe efectuarse desde una perspectiva técnica, de modo que se efectúen aquellas reformas con las que se optimice la relación reducción de gastos / incremento de la carga fiscal vs. crecimiento económico.

Pero no, parece ser que esa exigencia es demasiado elevada para el nivel de nuestra clase política que, obviando toda la técnica y teoría que la hacienda pública como ciencia ofrece, ha decidido sobre esta cuestión y en este crítico momento en clave política o, lo que es peor, en clave electoral.

La estrategia es clara, incorporo un impuesto a los ricos, para ganarme a los pobres (que son más) y si además mi contrincante se atreve a decir que va a eliminarlo, habremos generado munición de la buena, ellos están con los ricos y nosotros con el pueblo!

Ha ocurrido, que el contrincante no ha caído en esta trampa, y no ha dicho ni sí, ni no, sino todo lo contrario, se ha abstenido. En contra de lo que piensa y defiende, por la misma razón, porque de hacer lo que piensa quizá le vuelen un puñado de votos.

Y este parece que ha sido el uso que, en este año 2011, con la que está cayendo, han hecho nuestros políticos de la política fiscal, la única herramienta de política económica que aun mantienen los países de la Unión Europea, la verdad es que para usarla así más valdría que se armonizase.

Además, lo han hecho a traición, a mitad de ejercicio y con efectos retroactivos, sin que apenas quede tiempo para una adecuada planificación del mencionado tributo.

Había muchas otras alternativas, mediante un IP distinto al de 2008, más actualizado (la regulación actual data de 1991 y no responde a la evolución del sistema tributario español), gravando las rentas pasivas, no los patrimonios, incrementar tipos impositivos de determinadas rentas y/o ganancias,…, que hubiesen sido mucho más efectivos para con el fin pretendido.

Sin embargo, en mi opinión, con ese juego político-electoral, no se ha prestado la atención que requería esta cuestión y puede ser que la reforma planteada sea considerada inconstitucional.

Así, según lo veo, tres podrían ser las causas del defecto del Decreto Ley 13/2011:

1.- Exceder del ámbito material del Decreto Ley,

2.- No tratarse de un supuesto de urgencia o extraordinaria necesidad y

3.- Aplicación retroactiva de grado máximo.

Todos estos motivos podrán ser invocados en un recurso de inconstitucionalidad o en una cuestión de constitucionalidad. En ambos supuestos se trata de cauces que no pueden ser utilizados directamente por los ciudadanos, aunque el segundo, puede plantearse en el desarrollo de un procedimiento judicial por el Juez.

A ver qué pasa,…

3 Comentarios | Leído 1264 veces

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3 Respuestas a “¿Y si el Impuesto sobre el Patrimonio fuese inconstitucional?”

  1. Juan Carlos Vigil dice:

    Su razonamiento me parece perfecto, describe claramente la situación. Llevamos meses instalados en una situación pre-electoral, tanto los movimientos del gobiernos como las reacciones de la oposición están estudiadas en clave electoral, y todo bajo la supervisión sindical. Y mientras tanto, a golpe de bandazos legislativos, reformas aparentemente inconexas e insuficientes, que se solapan e incluso a veces se contradicen, el país sigue viendo como la crisis deteriora progresivamente la situación, retrasando la salida del túnel. Aún peor, conocedores que se trata de una crisis global, de no ser así, de no sufrir la presión internacional…, no dudo que la situación sería más dramática.

  2. Rafael Teruel dice:

    Si esperar un técnica legislativa de nuestros políticos en materia fiscal-ni en otras- es un derroche de ingenuidad que raya en lo temerario, esperar de “la voz de su amo”-antes TC-que le recorte al poder las facultades de utilizar el Real Decreto Ley de foma indiscriminada, es francamente esperar milagros de misma mano divina.
    Saludos

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