¿QUÉ HACEMOS CON SUIZA?

 

Hace unos días se publicaba en el periódico económico Expansión, en primera página, que el PP estaría dispuesto a negociar con Suiza una solución que permitiría recaudar los impuestos de los españoles que tienen allí fondos no declarados u ocultos.

 

Evidentemente no se trata de una solución que se le haya ocurrido a alguna mente privilegiada en el PP, ni que este partido tenga unas especiales dotes de negociación, sino a una respuesta de la industria financiera suiza apoyada por el gobierno de dicho país para tratar de mantener el secreto bancario y así, su poder como plaza financiera mundial. La medida es más conocida como propuesta Rubik, la cual ha sido ya aceptada por el Reino Unido y parece ser que Alemania anda cerca.

 

La mencionada solución consiste, en pocas palabras, en que Suiza recaudará los impuestos de los residentes en España de acuerdo con la normativa española y los ingresará al Estado español, evidentemente sin dar los nombres de los mencionados “compatriotas”.

 

El mecanismo previsto consiste básicamente en un impuesto fijo sobre el patrimonio que gravaría la obtención del mismo y con posterioridad, un impuesto sobre el rendimiento que anualmente genere éste.

 

Vaya por delante que la aplicación de la mencionada solución genera una serie de cuestiones prácticas que, en mi opinión, tienen difícil solución como ¿a qué tributos aplicará y qué efectos tendrá en el resto? ¿Qué tratamiento tendrán aquellos contribuyentes que después de haber sido gravados por el mencionado “tributo” (o como se le acabe llamando) sean objeto de regularización por parte de las autoridades fiscales españolas?, ¿cómo se ajustará en términos de justicia tributaria?…., y así, podríamos seguir blog tras blog.

 

Pero más allá de estas cuestiones, lo que me planteo es, ¿es esta la solución? ¿hay alternativa? En mi opinión (y espero las suyas), creo que esta solución es una especie de “dame pan y llámame tonto” o una rendición provocada por la incapacidad de luchar contra ese tipo de fraude y sí, hay otras alternativas, la regularización voluntaria.

 

Ya hemos hablado de ello, hay muchos contribuyentes que ya han regularizado su situación tributaria con resultados satisfactorios. El régimen de regularización español es de los mejores del mundo y de los menos onerosos en términos fiscales, pero como todo, es mejorable. Si se acometieran ciertas reformas, se estableciesen determinados criterios administrativos que dotasen de mayor seguridad jurídica a tales procesos de regularización tributaria, básicamente con relación a la titularidad de las estructuras fiduciarias o de ocultación (Trust, Stiftung, o sociedades con acciones al portador,….) y a la fijación del plazo de tenencia, esta vía sería más utilizada por los contribuyentes y sobre todo se podría plantear como una auténtica respuesta a la solución Rubik.

 

En mi opinión diré que la vía de las regularizaciones voluntarias  es una solución mucho más técnica desde la perspectiva del Derecho y de la justicia tributaria, constituye una solución integral para este tipo de situaciones y aporta mayores ventajas al estado español.

 

Pero entiendo que en la elección de una u otra alternativa, van a influir otros condicionantes que se me escapan, como la potencia recaudatoria de una y otra, los costes de gestión, la seguridad de los resultados en términos de recaudación que cada una aporta,… que deberán ser valorados por quienes deciden este tipo de cuestiones.

 

Otra variable que planea en el horizonte es una aceptación de la solución Rubik a nivel europeo, andaremos y veremos,…

 

 

 

 

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